Un intendente millonario, localidades cada vez más pobres

Este mensaje fue difundido a través de las redes sociales sobre la situación del chaco salteño y un jefe comunal muy particular y su denunciada esposa.

En el Chaco salteño, donde el 88% de la población vive en ranchos sin agua y sin comida, la movilidad social es una utopía que tiene raras excepciones, como la de Paola Alejandra Torres, la mujer del intendente Leopoldo Cuenca. Con 34 años, ella tiene a su nombre una flota de camiones y propiedades que contrastan con la postergación del municipio que su marido gobierna desde 2003.

Antes de asumir el primero de los cuatro mandatos que lleva como jefe comunal, era un quebrado carnicero de La Unión. Ella, con 19 años, era tanto o más pobre que el carnicero. En quince años, la varita de la política convirtió al jefe comunal en un terrateniente y a su compañera en dueña de un sorprendente patrimonio: Propiedades, vacas y camiones por valores millonarios.

Es obligación del Estado provincial garantizar a la ciudadanía que quienes ocupen cargos públicos declaren al momento de asumir y al momento de cesar en el cargo, cómo está constituido su patrimonio. Si en Salta se cumplieran cabalmente estas obligaciones, el sistema funcionaría como un verdadero mecanismo preventivo de la corrupción.

Otro factor principal que influye para que el sistema no funcione es la actitud complaciente asumida por la Escribanía de Gobierno y la Auditoría General de la Provincia. Ni la Escribanía ni la Auditoría denuncian penalmente a los funcionarios que omiten presentar sus DDJJ o las presentan incompletas.

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