Las voces oficiales sobre la represión a vecinos del barrio Solidaridad

La Policía de Salta opto por negar lo ocurrido mientras que el vicegobernador lo calificó como un “hecho aislado”.

Los terribles momentos que se vivieron el en barrio Solidaridad de la Ciudad de Salta, dejaron en evidencia una vez más la violencia social impuesta por un régimen represivo. Todo empezó con un caso de gatillo fácil donde Nahuel Salvatierra perdió su vida, seguido de esto hubo una represión a los vecinos que incluyó balas de goma y de pintura, pero claro, la Policía de Salta solamente considero que se trataba de un operativo para dispersar a los manifestantes.

Las fuerzas de seguridad minimizaron los hechos, mientras que su jefe, el ministro de Seguridad expresó “lo ocurrido con Nahuel empañó el trabajo que vienen haciendo”. Para Carlos Oliver se trata de una zona de conflicto.

En tanto la Policía emitió un vergonzoso comunicado donde niega la brutal represión que pudo verse hasta en los videos del diario más vendido de Salta. Para la fuerza “todo se produjo luego de llamados de alerta de vecinos que daban cuenta de un ataque a pedradas por parte de aparentes patotas” y añade “Se hizo despeje sin detenidos. Tampoco se registraron ingresos en centros de salud ni hospitales públicos de personas heridas”. Así mismo negaron que efectivos encapuchados hayan hostigado a los vecinos hasta la madrugada.

Contrario a esto, las declaraciones, fotos, y videos dejan en evidencia el accionar policial. Calificaron el hecho como “brutal represión” señalaron la presencia de carros de infantería y disparos con balas de goma. “Hubo detenidos y heridos” acusaron y advirtieron que “ya nos mataron unos y se llevarán otros”. “No queremos esa policía corrupta en el barrio, queremos que nos cuiden y que no nos maten” dijo un vecino a diario El Tribuno.

Lo que faltaba era la palabra de alguna de las autoridades gubernamentales. Y apareció el vicegobernador, Miguel Isa, para él “es un hecho horrible y lamentable” pero sostuvo que se trata de un “caso aislado” negando un patrón de acción que viene empleando toda fuerza de seguridad a lo largo y ancho del País.

La política del miedo vuelve a pretender instalarse en las calles. Su máximo cómplice la impunidad juega de la mano contra una sociedad aplastada que en el medio de la asfixia decide salir a reclamar.

 

Tras asesinar a Nahuel, la Policía reprimió a sus amigos y vecinos

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