¿Martín Grande nos mintió?

La pregunta encaja a la perfección cuando nos planteamos su “solicitud” de un crédito y la posterior devolución al hacerse público. ¿Lo dejó de necesitar?

Como lo escribió Enrique Santos Discepolo “verás que todo es mentira”, un balde de realidad nos enfría la espalda. Y recordando el caso recientemente dado a conocer sobre un Certificado de Crédito Fiscal otorgado al empresario Martín Grande. La discordia queda sembrada a partir de su devolución y la pregunta es si ¿alguna vez lo necesitó?

En principio debemos tener en cuenta que este tipo de beneficios se solicitan a fin de encajar en una serie de requisitos que justifiquen la “promoción industrial”, siendo este uno de los principales objetivos de la Ley.

El argumento que se presenta como incentivo es la creación de nuevos puestos de trabajo, de ser así, el no necesitar del mencionado beneficio podría desencadenar el “ajuste” en estos puestos de trabajo para los trabajadores del queso de oveja.

De esta manera se consumaría una segunda posible mentira, puesto que la necesidad de impulsar la industria del queso de oveja eximiéndola de impuestos, permitiría mantener esta actividad y la fuente de trabajo que representa.

El diputado nacional estaría en condición de aclarar entonces en qué momento se convirtió en una necesidad y porque dejo de serlo.

Aparte de la producción de queso de oveja Martín Grande consiguió por aquel entonces una licencia de AM por parte del Gobierno Nacional, la cual fue duramente cuestionada por Andrés Zottos.

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